Febrero, 2010


17
Feb 10

Kanikosen en la Berlinale

La película Kanikosen, dirigida por Hiroyuki Tanaka (director japonés también conocido como Sabu), se ha estrenado esta pasada semana en la Berlinale. Esta adaptación de la novela escrita en 1929 por Takiji Kobayashi es la segunda (se hizo una 1953) y se planteó a raíz del tremendo éxito de ventas que el clásico experimentó en Japón en 2008, con más de un millón de ejemplares, y que dió lugar al “fenómeno Kanikosen”. Los jóvenes japoneses, atrapados en trabajos temporales mal pagados y con escasas perspectivas de futuro, se vieron reflejados en la historia de unos marineros y pescadores de cangrejos explotados y maltratados por un durísimo patrón, mientras faenan en las frías aguas de Kamchatka.

A raíz del éxito de la novela, se encargó una nueva adaptación al director Sabu  al que los aficionados al cine asiático quizá recuerden por The Postman Blues y Drive. Su estilo se ha calificado como si Jacques Tati escribiera los guiones de las películas de Fritz Lang. No cabe duda que el director, que se ha encargado de adaptar personalmente el guión de Kanikosen, ha sabido plasmar con su estilo surrealista la odisea de los marineros del Hakko Maru. ¡Y esperemos que pronto pueda estrenarse en España! Así tendremos la ocasión de comparar la fuerza de la novela con la adaptación de Sabu, que no dejará de sorprendernos.

> Ver ficha del libro: Kanikosen. El pesquero
> Más información sobre Takiji Kobayashi

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14
Feb 10

Irán es la foto del año

Una fotografía de las protestas de Teherán ha sido la ganadora del World Press Photo 2009. El trabajo de Pietro Masturzo, fotógrafo italiano, fue elegido entre las más de 100.000 imágenes presentadas al concurso. La imagen de unas mujeres gritando “Allah akbar” (Dios es grande), desde la soledad de una azotea de noche, en el marco de las manifestaciones del pueblo iraní contra el régimen de Ahmadineyad es elocuente: las mujeres, presas en una azotea anónima, contra la noche de un régimen opresor. La comunidad internacional es consciente de la situación explosiva que se vive en Irán desde que el régimen reprimió las protestas de la población el pasado mes de junio. Ahora, por añadidura, y sabedores de que las nuevas tecnologías de la información pueden representar la diferencia entre la revolución y la permanencia del régimen, el gobierno de Irán anunció hace unos días el cierre de Gmail y la instauración de un servicio de correo electrónico nacional.

Contra la intransigencia de unos dirigentes que son capaces de conducir a su país al borde del abismo -pues del enfrentamiento más o menos abierto de Irán con EE.UU. quizá se derive una penosa intervención militar que nadie desea-, desde aquí os animamos a conocer a una población cuyo pasado reciente es muy distinto. En efecto, empujad las puertas del mundo de Iraj Pezeshkzad y veréis un país cálido, divertido y sensual: si la literatura es un reflejo de la sociedad, entonces en Mi tío Napoleón descubriréis el humor cercano de personas que se ríen de una mujer barbuda, jóvenes que se enamoran  perdidamente a los trece años (¿es que hay otra forma, cuando se es adolescente?), hombres mujeriegos y mujeres de vida alegre… En suma, lo que jamás nos imaginaríamos al escuchar las durísimas noticias que proceden hoy de Irán. Quizá así entenderemos mejor las ansias de libertad de un pueblo sofocado por los herederos de la rígida revolución islámica de 1979.

> Ver ficha del libro: Mi tío Napoleón
> Más información sobre Iraj Pezeshkzad

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10
Feb 10

Takiji Kobayashi, asesinado por la policía imperial japonesa

El escritor japonés Takiji Kobayashi, autor de Kanikosen. El Pesquero colaboraba de forma clandestina con el Partido Comunista japonés. A pesar de su juventud había sido encarcelado varias veces y poco más de un año antes de su muerte logró escapar de una redada policial en su casa. Pero el mediodía del 21 de febrero de 1933 no tuvo tanta suerte y fue arrestado mientras andaba por la calle. Pocas horas más tarde moría como resultado de la tortura a la que había sido sometido en comisaría.

En el momento de su arresto forcejeó con la policía y estuvo a punto de escapar pero finalmente no pudo resistirse y lo encerraron en un calabozo en el que le aplicaron el  tercer grado. Lo amenazaron, coaccionaron y torturaron física y mentalmente. Según cuentan los testimonios de la época, no confesó una palabra ni divulgó un solo nombre. Finalmente cayó inconsciente y, como narran aquellas crónicas, “la muerte le rescató del infierno”.

La policía trasladó el cadáver a un hospital donde consiguieron un falso certificado de defunción en el que se declaraba que Kobayashi era un paciente habitual que sufría una enfermedad cardíaca que fue la causante de su muerte. Nadie creyó en el montaje policial. La madre de Kobayashi solicitó un entierro no religioso acorde con la ideología del escritor. Cuando vio el cadáver, horrorizada por las heridas que resultaron de la tortura, se dirigió a los policías allí presentes y les dijo que nunca creería que había fallecido por causas naturales.

Se llegaron a tomar fotografías del cadáver, en dónde se distinguían claramente las terribles heridas. En la frente, se detectaba la marca de un hierro candente. Alrededor del cuello había morados, causados por una fina y afilada cuerda. En las muñecas, una de las cuales estaba rota, quedaban las marcas de las esposas. Toda la espalda estaba abrasada y desde las rodillas hasta las ingles, la carne estaba hinchada y púrpura a causa de las hemorragias internas.

Sus compañeros y camaradas organizaron un gran funeral de trabajadores y campesinos para honrarle. Escogieron la fecha del 15 de marzo, quinto aniversario del primer gran arresto de simpatizantes comunistas, unahistoria que Takiji Kobayashi había glosado en uno de sus relatos.

Familiares y amigos junto al cadáver de Takiji Kobayashi
Familiares y amigos junto al cadáver de Takiji Kobayashi

Takiji Kobayashi tenía solamente treinta años en el momento de su muerte aunque su reputación literaria ya estaba consolidada, debido a la sensación que causó su relato Kanikosen, que fue comparado con La Jungla de Upton Sinclair.

> Ver ficha del libro: Kanikosen. El pesquero.
> Más información sobre Takiji Kobayashi

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6
Feb 10

El fenómeno Kanikosen

¿Puede una novela de literatura proletaria japonesa, publicada hace más de ochenta años, convertirse en un libro de culto para la juventud actual? La respuesta, es el fenómeno Kanikosen.

La novela de Takiji Kobayashi fue publicada en 1929 pero no fue hasta 2008 cuando llegó el éxito de ese texto incendiario y reivindicativo. Una reedición casual del libro se convirtió, de manera casi inmediata, en el “best seller sorpresa del año”. En menos de un año vendió más de 600.000 ejemplares y ya superado el millón, se publicó una  edición manga y se puso en marcha el rodaje de una nueva versión cinematográfica (remake de la que ya se había filmado en 1953).

Ante semejante respuesta de los lectores, desde la prensa se comenzó a analizar y debatir el fenómeno Kanikosen.

La novela es un relato de aventuras que se inspira en hechos reales. Se trata de la crónica de la brutalidad de los patronos contra los trabajadores de un buque factoría que faena en las gélidas aguas de Kamchatka. Los hombres que forman la tripulación viven y trabajan en condiciones extremas, soportando un frío polar y los maltratos constantes de los capataces. El patrón les tortura, les veja e insulta y más de uno acaba siendo un cadáver flotando entre los témpanos. El descontento y la puesta en común de sus terribles experiencias les conducen poco a poco hacia una misma dirección: la rebelión.

El ambiente y las terribles condiciones de la tripulación de Kanikosen han hecho que la juventud japonesa, asfixiada por el estrés, los contratos temporales, los bajos salarios y el miedo al despido, se identifique plenamente con los protagonistas de esta épica historia. El término Kanikosen ha trascendido de las páginas del libro para convertirse en un símbolo que refleja la incertidumbre sobre el futuro y la desilusión con el capitalismo más salvaje.

Kanikosen es ya un símbolo internacional de protesta y de lucha contra los poderes establecidos. Un aventura épica que nos recuerda que luchar merece la pena.

> Ver la ficha del libro: Kanikosen. El pesquero
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5
Feb 10

¡Que vienen los ingleses!

Irán es cuna de una de las civilizaciones más antiguas, aunque también conflictivas, y un país orgulloso de su pasado e identidad. Seguramente será una sorpresa para muchos saber que no siempre esta identidad respondió a la ley chií que hoy predomina en la República Islámica de Irán. La antigua Persia está llena de momentos deslumbrantes y terribles: desde el código de Hammurabi hasta la dura ocupación colonial que sufrió en el siglo XX. Fruto de esta última etapa, los persas desarrollaron una fuerte aversión al Imperio Británico.

Precisamente en esa aversión radica el motor cómico de Mi tío Napoleón.

El narrador, un muchacho de trece años, se enamora de su prima Layli. Todo los miembros de la familia viven en casas contiguas alrededor de un mismo jardín pero el día a día está marcado por la figura tiránica de el Querido Tío Napoleón, el patriarca obsesionado por la figura de conquistador francés,  un anciano cascarrabias a quien toda la familia teme.

Un incidente enfrenta al padre de nuestro narrador y al cabeza de familia con lo que no harán sino dificultar la relación del joven enamorado con su adorada Layli.

El delirante patriarca vive en su propio mundo imaginario como si fuera un Quijote persa. Reafirmado por Mash Qasem, su sirviente y Sancho Panza particular;  el tío Napoleón es la personificación de esa creencia nacional sobre la constante conspiración del Imperio Británico para acabar con Irán.

Desde la publicación de la novela en 1973 se ha acuñado la expresión “Mi tío Napoleón” como reflejo de esa paranoia persa ante la permanente amenaza británica.

En la novela se retrata a una sociedad iraní alejada del cliché islamista actual. Los personajes son libres, beben, blasfeman y los enredos sexuales están a la orden del día. No es de extrañar que tras la revolución de 1979, el libro fuera prohibido por el Ayatolah y, junto a él, la serie de televisión que había inspirado. Fue el programa de televisión más popular en Irán y es considerada por muchos la madre de la comedia televisiva contemporánea del país.

> Ver ficha del libro: Mi tío Napoleón
> Más información sobre Iraj Pezeshkzad

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