En días como hoy, en que el frío corta la piel y araña los ojos, apetece tomar el té y leer un libro para acompañar una mañana de aire londinense. Después de ver en los periódicos los temas de actualidad elegimos un título: El dinero de los demás, de Justin Cartwright. Un libro inteligente contado en voz baja y con un tono irónico que resulta irresistible. Un libro inglés escrito por un sudafricano.
El dinero de los demás habla de los apuros del banco londinense Tubal & Co. y de las tretas de Julian Trevelyan-Tubal, presidente del banco, para camuflar sus errores y sortear la catástrofe. Debido a esta situación Artair MacLeod, artista de provincias, deja de recibir una pensión vitalicia que le otorgaba el banco; contándolo a una joven periodista que ha perdido su empleo fijo por la crisis y trabaja de free-lance desencadena una trama de imprevisibles consecuencias.
El nuevo presidente del gobierno ha recibido ya presiones por parte de los bancos para que gobierne según los criterios de la economía de mercado. Una persona de la familia real, exdeportista de élite con aspecto de lord inglés, juega al Monopoly con el dinero público al frente de una fundación sin ánimo de lucro. La crisis continúa haciendo estragos entre la generación mejor preparada por el sistema educativo y peor tratada por el mercado laboral. No sabemos si la realidad supera a la ficción, pero estamos seguros de que hace falta un buen narrador para contarlo: nos quedamos con Justin Cartwright, que en su libro, El dinero de los demás, ha sabido penetrar en esa realidad y explicárnosla magistralmente. Así lo ha visto la crítica anglosajona: “Cartwright refleja el espíritu de su tiempo en el humor acerado de sus novelas. El dinero de los demás se lee rápido, golpea duro y suena a verdad” (The Independent).


