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Foto: Reseña de <em>Mi tío Napoleón</em> en EL PAÍS.com

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Reseña de Mi tío Napoleón en EL PAÍS.com

14/04/2010

¡Larga vida a Ático de los Libros! Se estrenan con (...) una disparatada comedia del diplomático iraní Iraj Pezeshkzad

Una casa debajo de la almohada


Una nueva editorial acaba de llegar a la selva. Me refiero a Ático de los libros. Sea bienvenida. ¡Larga vida a Ático de los libros! Se estrenan con este libro del diplomático iraní Iraj Pezeshkzad (Teheran,1928) donde se relata en tono de disparatada comedia de enredo la vida en Teherán, Irán, de una familia formada por tres hermanos, sus maridos y mujeres y sus hijos. La figura principal de la familia es el que, debido a su admiración por el francés, llaman Querido Tío Napoleón. El narrador de 13 años se enamora de su prima de 14 años, hija del Querido Tío. Todos temen a este último, un exaltado tirando a fascista, con lo que el chico vive atemorizado y angustiado. La cosa se complica cuando en una reunión familiar, mientras el Querido Tío Napoleón cuanta por enésima vez sus hazañas en una batalla [realmente no hubo tal batalla, pues el personaje solo es policía retirado y lo que fue la detención de 5 criminales se ha convertido después de muchas versiones en una gran batalla] se escucha una ventosidad. El QueridoTío entiende que el causante del sonido ha sido su cuñado, el padre del enamorado narrador, y que lo ha emitido como burla. Muy enfadado da orden de cortar el agua que sale de su zona de la finca familiar con lo que los depósitos de sus hermanos quedan vacíos.

Este es el principio de un divertidísimo libro lleno de secretos familiares y personajes peculiares. Mash Qasem, el criado, es el que más me gusta. Tiene una sabiduría popular que hace pensar que el autor leyó varias veces El Quijote y que Sancho Panza, desde luego, no le pasó desapercibido.


De la página 415:


    Unas cuantas personas se reunieron en casa del Querido Tío para discutir los problemas de la familia, que ahora que habían llegado las noticias de la recuperación de Puri se limitaban a la cuestión del embarazo de Qamar.

    (…)

    Una cosa que percibí en la atmósfera de la casa, y muy particularmente en la atmósfera de esa reunión, fue que ya nadie tenía deseos de seguir investigando quien era el padre del bebe de Qamar.

    (…)

    Dustali Khan, que seguía tumbado sobre el estómago, dijo:

    - Por lo que yo puedo ver solo podemos hacer una cosa. Tenemos que encontrar a alguien dispuesto a casarse con Qamar, aunque sea solo durante unos días. No creo que ese tal Mamad, el electricista, esté casado y si…

    El Querido Tío Napoleón le lanzó una mirada furiosa y dijo:

    - ¿Es que no te da vergüenza, Dustali? ¿Cómo vamos a convertir a Mamad en pariente nuestro? ¿Cómo íbamos a superar la vergüenza?

    (…)

    Mash Qasem, que estaba ocupado sirviendo a la gente que había en la habitación, dijo:

    - No se les ocurra pensar en ese fulano de Mamad.

    - ¿Por qué, Mash Qasem?- le preguntó Asadollah Mirza.

    - Porque tiene un problema de salud.

    - ¿qué problema de salud?

    - Bueno no quiero ser grosero, y les pido disculpas, pero, por así decirlo, no es un hombre.

    - ¿Cómo lo sabe usted?

    El Querido Tío gritó:

    - ¡Al diablo con si es un hombre o no, les prohíbo que sigan hablando de él!

    - Moment, señor –dijo Asadollah Mirza- , investigar un poco no hizo nunca mal a nadie. Quizá al final tengamos que… Así que, veamos, Mash Qasem, ¿Cómo puede ser que usted sepa que Mamad no es un hombre?

    - ¿Por qué iba yo a mentir? De aquí a la tumba solo hay ah…ah…No es que lo haya visto yo con mis propios ojos, pero se lo he oído decir al hermano de Ebrahim, el tendero…A él se lo contó la esposa del panadero, a la esposa del panadero se lo dijo Reza, que tiene la tienda de tela, y a Reza se lo dijo la esposa de Shir Ali. A la esposa de Shir Ali se lo contó el hijo de Seyed Abolqasem y al hijo de Seyed Abolqasem se lo explicó alguien cuyo nombre no puedo revelar…

    - ¿Qué quiere decir que no lo puede revelar?

    - Me pueden arrancar brazos y piernas y no diré una palabra más, porque afecte a un miembro de la familia de ustedes.

Pezeshkzad sitúa la acción en los años 40 del siglo XX, época en la que los soviéticos y los ingleses intentan quedarse con el petróleo iraní. El querido tío Napoleón echa la culpa de todo a los ingleses y llega a escribir una carta a Hitler en la que le cuenta su resistencia ante los británicos y le pide su protección. El libro se publicó en 1973 antes de la revolución islámica de Jomeini del 79. Fue superventas y con la llegada de la revolución se prohibió. Solo en la época de Mohamed Jatami, entre 1997 y 2005, cuando hubo una apertura política en Iran, se publicó de nuevo el libro en edición legal (por que se piratea continuamente). El autor utiliza la sátira por que en su opinión es el mejor método para describir las contradicciones del Iran de aquella época y como era la sociedad en Teherán...

Pezeshkzad está actualmente, a sus 82 años, preparando sus memorias. Prometen ser muy sabrosas pues además de nacer y vivir en Teherán, estudiar en Francia (ahora vive en París) y haber traducido al persa las obras de Voltaire y Moliére, tuvo destino diplomático en Austria, Checoslovaquia, Suiza y Argelia.
 

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