Novedad de diciembre 2012: “La señorita Dashwood”, de Elizabeth Taylor

La señorita Dashwood

La señorita Dashwood

 

Esta es la preciosa cubierta que envuelve uno de los textos sobre el amor más delicados que hemos tenido la fortuna de publicar. Elizabeth Taylor es una escritora poco conocida entre los lectores castellanos, y por eso estamos muy orgullosos de ser la editorial que emprenda la labor de acercar su obra, sutil y llena de matices austenianos, al público español e hispanoamericano. Excepción hecha de algunos periodistas como Manuel Rodríguez Rivero del suplemento cultural Babelia de EL PAÍS, que aquí y más recientement aquí ha expresado su querencia por La señorita Dashwood, el título que acabamos de publicar, Elizabeth Taylor sufrió siempre la maldición de ser “la otra Elizabeth Taylor”: la que no era actriz, la escritora, la desconocida. Por lo general, en cuanto el lector se acerca a sus novelas, termina por descubrir una valiosa joya, que gana con el paso del tiempo.

Elizabeth Taylor

Elizabeth Taylor

Al igual que Beryl Bainbridge, cuya producción literaria también estamos recuperando, Elizabeth Taylor fue una escritora británica de posguerra cuya popularidad en su día fue muy grande. Taylor llegó a desbancar a Rudyard Kipling, sin ir más lejos, en ventas y alcance. (En el caso de Bainbridge, llegando incluso a recibir el Booker póstumo). Fue compañera de generación literaria de Ivy Compton-Burnett y su escritura ha sido comparada a la de Jane Austen, Barbara Pym y Elizabeth Bowen; con ironía y causticidad británicas, pasadas por el cedazo de una dura posguerra, las heroínas de Taylor son a menudo jóvenes que buscan su lugar en el mundo desde una inocencia sensata, que desarma, como sucede con la Cassandra Dashwood (apellido que es un claro homenaje a las famosas hermanas de Sentido y sensibilidad, de Jane Austen) de nuestra novela, que debe enfrentarse al absurdo y decadente mundo de la familia Vanbrugh, a cuya casa acude para ser institutriz de la pequeña Sophy.

Las protagonistas de Taylor observan su presente con la misma lucidez que un cirujano aplica a su tarea diseccionadora: la voz femenina en Elizabeth Taylor no es frágil aunque sea suave y esté cincelada por una narrativa delicada, fina, en absoluto barroca; antes bien, con una magistral selección de pausas, tempos, elipsis y la palabra justa, Elizabeth Taylor, cronista elegante de las victorias y derrotas cotidianas, se erige en el eslabón perdido entre las narradoras victorianas y la modernidad de Virgina Woolf.

Esperamos que disfrutéis con la lectura de La señorita Dashwood.

 

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